sábado, 9 de enero de 2010

El virus (H1N1)2009

El virus pandémico (H1N1)2009 es diferente a los que han circulado previamente en cerdos y en humanos, existiendo evidencias moleculares que sugieren una hipotética recombinación genética entre cepas aviares, porcinas y humanas.

En un principio el agente fue asociado a la influenza porcina, aunque luego se denominó influenza A-H1N1 debido a que en México, zona en que se originó la pandemia, los cerdos no presentaron evidencias de infección con esta cepa viral. Por lo tanto, es factible que el evento de recombinación inicial pudo ocurrir en una persona que se infectó simultáneamente con una cepa porcina y una cepa de influenza humana.

Hasta la fecha se ha demostrado que el nuevo virus es susceptible a los antivirales oseltamivir y zanamivir y resistente a amantadina y rimantadina.

La importancia internacional de la pandemia radica en que los casos humanos están asociados con un virus totalmente desconocido y que se ha diseminado rápidamente a través de todo el mundo. De hecho, su latalidad es baja (menor de un 0,5 % en promedio) pero tiene una infectividad muy alta, propagándose rápidamente en aquellos países donde se han detectado brotes.

Aunque se ha descrito infección de los cerdos y pavos con AH1N1 a partir de humanos infectados, estos animales cursan con sintomatología leve y no tendrían importancia en la epidemiología de la pandemia. También se ha descrito infección y sintomatología respiratoria en mascotas como hurones, gatos y perros, los que han adquirido la infección desde sus dueños.

martes, 31 de marzo de 2009

Signos clínicos de Scrapie

1. Ataxia de tren posterior


2. Colapso


3. Prueba del rasquido


4. Prúrito


Fuente: Veterinary Laboratories Agency, Department for the Environment, Food & Rural Affairs, UK.

viernes, 31 de octubre de 2008

Signos clínicos de BSE

1. Hipersensibilidad al tacto


2. Hipersensibilidad a la luz


3. Hipersensibilidad al ruido


4. Agresividad y nerviosismo


5. Ataxia e hipermetría


Fuente: Veterinary Laboratories Agency, Department for the Environment, Food & Rural Affairs, UK.

martes, 8 de julio de 2008

Tipificación molecular microbiana

Uno de los aportes más importantes de la biología molecular es el desarrollo de los métodos de tipificación de agentes infecciosos, tales como bacterias, virus, hongos y protozoos. La caracterización de estos patógenos es útil para determinar sus relaciones biológicas y genéticas, información de gran importancia para los clínicos, microbiólogos y epidemiólogos comprometidos con la investigación en esta área. Por este motivo, las técnicas moleculares de tipificación se han utilizado principalmente en el entendimiento de los procesos evolutivos que explican la biodiversidad de los microorganismos y también en la vigilancia e investigación epidemiológica de las enfermedades que estos causan.
En la investigación de brotes epidémicos la tipificación permite determinar la expansión clonal de un patógeno en el ambiente e identificar la fuente primaria de infección (caso índice). En forma alternativa, la acción de vigilancia epidemiológica debe monitorear la dispersión de un clon y la prevalencia de distintas cepas al interior de una población susceptible, como ayuda en la evaluación periódica de las estrategias de prevención y control o para la detección y monitoreo de infecciones emergentes o reemergentes.
Los métodos de tipificación se clasifican en dos grandes grupos: fenotípicos y genotípicos. Los primeros corresponden a los métodos tradicionales que han sido claves en el desarrollo de la epidemiología bacteriana descriptiva. Sin embargo, usualmente se pueden aplicar solo a los organismos para los cuales han sido desarrollados, son muy variables, complejos, lentos y no siempre discriminan entre las cepas. En cambio las técnicas genotípicas son aplicables al estudio de cualquier microorganismo, entregan información más completa y rápida que las tradicionales, y otorgan un mayor poder de resolución a la tipificación epidemiológica de los agentes infecciosos.
Los avances en el análisis genómico han permitido el desarrollo de pruebas con una sensibilidad y especificidad potencial muy alta, sometidas a la evaluación de una gran cantidad de muestras y siendo aplicables simultáneamente a la detección y caracterización de los microorganismos. Las técnicas de tipificación basadas en el DNA se pueden clasificar en métodos comparativos y métodos de clasificación .

• Métodos comparativos
Utilizados más frecuentemente en investigación de brotes epidémicos, ayudando en el control rápido de la transmisión de infecciones. El objetivo es comparar un número limitado de aislados obtenidos en un corto período de tiempo, determinando de esta forma la existencia de una epidemia al identificar relaciones clonales entre cepas o bien un suceso esporádico en la ausencia de estas.
• Métodos de estudio y clasificación (“library typing systems")
Son más aplicables a estudios epidemiológicos prospectivos donde los datos son obtenidos y analizados durante un largo período de tiempo (años o décadas). En este caso se requiere el uso de marcadores de cepas microbianas con una nomenclatura estandarizada y con una alta reproducibilidad a lo largo del tiempo y entre laboratorios. Se utilizan también para detectar y monitorear infecciones emergentes y reemergentes.
Los sistemas de tipificación también deben ser sometidos a un proceso de evaluación y validación respondiendo a 2 criterios fundamentales: rendimiento (eficacia) y conveniencia (eficiencia). Entre los criterios de rendimiento se encuentran la tipeabilidad, reproducibilidad, estabilidad, poder de discriminación, concordancia epidemiológica y concordancia del sistema de tipificación. Entre los criterios de conveniencia están la flexibilidad, rapidez, accesibilidad y complejidad del procedimiento.
Los métodos de genotipificación han permitido el estudio de relaciones entre cepas colonizadoras, contaminantes e infectantes, distinguiendo entre procesos de reinfección v/s reagudizacion de un cuadro y determinando la diseminación de cepas específicas en distintas zonas geográficas.
La utilidad de las técnicas moleculares de tipificación en la investigación epidemiológica se puede evidenciar con un par de ejemplos. En un estudio se utilizó el método de tipificación de oligonucleótidos espaciadores (espoligotipificación) con el objetivo de caracterizar cepas de Mycobacterium bovis aisladas desde varias especies, e identificadas previamente por cualidades fenotípicas. Tal estudio demostró que los aislados de humanos correspondían en su mayoría a cepas del grupo genómico bovino, como era de suponer en base a la epidemiología que caracteriza a esta zoonosis. Sin embargo, se descubrió que tres aislados correspondían al grupo caprino, comprobando la participación de esta especie animal en la transmisión de M. bovis a seres humanos. En otro reporte, se analizó la cepa del virus de Fiebre Aftosa (FA) causante del brote ocurrido en el Reino Unido a principios del año 2001. Tal estudio incluyó evaluaciones genéticas y geográficas del serotipo O del virus FA, llegando a identificarse como el causante de los brotes documentados desde principios de los 90 en países de Asia, Africa y Europa. Con esta información se establece la ruta seguida por el virus, los mecanismos más probables de su transmisión y el estatus epidemiológico de pandemia para la cepa actuante.
Los métodos moleculares también pueden ser aplicados a la identificación de genes específicos, como por ejemplo aquellos que causan resistencia a los antibióticos, codifican factores de virulencia, etc., facilitando la decisión terapéutica y el estudio de brotes con estas cepas.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Paratuberculosis

La paratuberculosis o Enfermedad de Johne es una infección bacteriana de carácter crónico que afecta a una amplia variedad de animales, pero especialmente a los rumiantes domésticos.
Se caracteriza por una enteritis granulomatosa crónica cuyos síntomas clínicos incluyen diarrea intermitente, pérdida de peso, falla reproductiva, disminución de la producción láctea y mortalidad.
Es de distribución mundial y representa grandes pérdidas económicas en los lugares donde se encuentra. El agente causal, Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis (Map), tiene una mayor resistencia al proceso de pasteurización de la leche y se ha asociado con la enfermedad de Crohn en el ser humano, por lo que puede tener un impacto en salud pública como agente zoonótico.

En los bovinos, la transmisión es por vía oral y ocurre principalmente durante el primer año de vida por el consumo de leche y otros alimentos contaminados con Map. La infección se desarrolla en cuatro etapas principales: latente, subclínica, clínica y clínica avanzada.
El gran problema para el control efectivo de la paratuberculosis, es la dificultad en la detección de los animales que se encuentran en la etapa latente y subclínica de la enfermedad, ya que no existe una respuesta inmune fácil de detectar, la concentración del agente es muy baja, existe diseminación y por lo tanto transmisión a otros susceptibles, y esta fase puede durar varios años.
Existen varias alternativas para el diagnóstico de Map, pero en general carecen de buena sensibilidad debido a la variabilidad de la respuesta inmune a lo largo de la infección y a la escasez de bacterias en las muestras de animales infectados en la etapa subclínica.
En los rebaños lecheros bovinos de nuestro país es frecuente la alimentación de terneras con leche cruda y pasteurizada proveniente de vacas de estos mismos predios, generalmente sin atención a la situación epidemiológica de estos animales.
Análisis serológicos en bovinos de lechería sugieren una prevalencia cercana al 15%, existiéndo gran variabilidad entre distintos planteles.
No existe tratamiento, y el control de la infección se basa en el diagnóstico periódico y eliminación progresiva de los reaccionantes.

link relacionado:
http://www.tecnovet.uchile.cl/CDA/tecnovet_articulo/0,1409,SCID%253D9583%2526ISID%253D467,00.html


viernes, 19 de octubre de 2007

Las proteínas y las encefalopatías espongiformes

El plegamiento de las proteínas constituye una de las áreas de mayor expansión en la investigación bioquímica, ya que parece ser la base de importantes enfermedades neurodegenerativas en seres humanos y animales, que se han denominado en conjunto como Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EETs). ¿que tienen en común?...

a. Un período de incubación prolongado de meses o años;
b. Enfermedades neurológicas progresivas y debilitantes que siempre son fatales;
c. Al examen microscópico, los extractos de tejido cerebral revelan la presencia de fibrillas;
d. Los cambios patológicos parecen estar confinados al SNC

La causa primaria de las EETs corresponde a un defecto en el plegamiento de proteínas específicas. Cada una de estas enfermedades se asocia a un tipo particular de proteína, pero todas ellas desarrollan un plegamiento patológico que tiene características comunes.
El eslabón inicial de la enfermedad lo constituye una proteína normal y soluble, ya sea en su conformación primaria o terciaria (funcional), que es sometida a una denaturación parcial con la aparición de un estado intermediario de plegamiento. Aparentemente, el punto clave del proceso patológico se encuentra a este nivel, donde la cadena aminoacídica es capaz de interactuar con otras moléculas intermediarias de otras proteínas del mismo tipo y conformar de esta manera una estructura fibrilar de características insolubles.

Forma soluble -> intermediario de plegamiento que expone cadena de aminoácidos -> interacción con otros intermediarios en estado similar -> forma fibrilar insoluble.

Esta forma fibrilar es capaz de agregarse con otras del mismo tipo, para comenzar a formar los denominados amiloides al interior de las células neuronales.
Las primeras agregaciones insolubles actúan como núcleos o semillas de depósito, que favorecen la formación de otras estructuras similares y aceleran la progresión de la enfermedad.



Aparentemente la etapa limitante del proceso es la formación de esos núcleos, ya que normalmente la agregación de intermediarios proteicos se da por enlaces e interacciones altamente desfavorecidas ya sea por la repulsión misma de las moléculas como por la acción de otras proteínas chaperonas. Sin embargo, los núcleos ya constituidos sobrepasan estas barreras y determinan la agudización del cuadro.

Otro hallazgo interesante corresponde a la estructura misma de los amiloides, que tienen algunas características comunes:

* Corresponden a protofilamentos con segmentos específicos de hojas beta.
* Con arreglo helicoidal.
* Con puentes de hidrógeno entre las cadenas y paralelos al eje de la fibra, entregándole gran estabilidad a la estructura.

En condiciones fisiológicas, estos filamentos resultan indestructibles.

Entre los factores predisponentes se pueden mencionar:
• Disminución del pH a nivel de endosomas y/o lisosomas, lo que genera condiciones reductoras de los puentes disulfuro.
• Mutaciones que pueden desestabilizar la estructura nativa.
• Generación de fragmentos peptídicos por mecanismos de degradación parcial, que pueden ser potenciales sustratos de un plegamiento patológico.

En conclusión, las alteraciones en el proceso de plegamiento proteico de algunas proteínas celulares han determinado la aparición de moléculas indestructibles para los sistemas de control y degradación de las mismas células. Además, tienen la capacidad de transmitirse a otros animales susceptibles y reproducir en ellos los mismos fenómenos descritos en su formación. Son proteínas capaces de actuar como agentes infecciosos y transformarse en enfermedades de interés y preocupación mundial, que tienen implicancias en la salud de diversas especies animales incluyendo al ser humano. Por tales motivos, es un gran desafío y una gran necesidad el fortalecer y promover la investigación molecular del proceso de plegamiento proteico, ya que el mejor entendimiento de la formación de amiloides fibrilares y sus causas resultará en el conocimiento de la patogenia de las EETs y de las opciones para su prevención, control, diagnóstico y tratamiento.

miércoles, 2 de mayo de 2007

El patógeno perfecto

Con el estudio de los microorganismos se ha logrado determinar la existencia de una gran variedad de patógenos para el ser humano y los animales. Ellos abarcan una amplia gama de agentes, entre parásitos, virus y bacterias. Pero no todos tienen la misma eficiencia ni se han adaptado de la misma manera a sus víctimas. ¿que elementos debe tener un patógeno eficiente? Primero que todo, ser de fácil transmisión entre la población susceptible e idealmente poder infectar a varios tipos distintos de hospederos. En segundo lugar, contar con buenos portadores, es decir, individuos capaces de mantener la infección y diseminarla por un tiempo suficientemente largo como para permitir el contacto con otros individuos susceptibles. Por lo tanto, un buen patógeno no debe matar o enfermar gravemente a su víctima, porque de esa manera es probable que él tambien desaparezca. Considerando estas características, podemos llegar a una lista importante de agentes microbianos que son candidatos a coronarse como el patógeno perfecto. Pero queda un tercer elemento que podríamos sumar para acotar nuestra elección: ¿durante cuanto tiempo han sido patógenos? es decir, ¿desde hace cuanto tiempo se encuentra infectando a su especie susceptible y produciendo enfermedad? para un ser vivo, incluyendo los microbios, permanecer en el tiempo implica la capacidad de adaptarse a los cambios ambientales de nuestro planeta y todos sus efectos secundarios en la flora y fauna. Bueno pues, considerando estos antecedentes, diversos investigadores han sugerido que existe un género bacteriano capaz de dar clases de patogenicidad: las micobacterias.



Las micobacterias comprenden un gran número de especies bacterianas, pero las más importantes son aquellas que comprenden el complejo tuberculosis. Existen varias especies dentro de este complejo, pero las más importantes para nosotros son 2: Mycobacterium tuberculosis, que produce la tuberculosis en el ser humano, y M. bovis, que produce la tuberculosis en los animales y en el ser humano.

Ambas tienen un orígen evolutivo común, es decir, provienen de una misma bacteria ancestral, pero por algún motivo M. tuberculosis permaneció como un patógeno específico del ser humano y M. bovis logró adaptarse a muchos hospederos distintos.

Estudios arqueológicos sugieren que la tuberculosis constituye una enfermedad muy antigua, afectando al ser humano y a los animales incluso desde tiempo prehistóricos. Es probable entonces que las micobacterias hayan evolucionado a la par con las especies mamíferas que poblan nuestro planeta, persistiendo hasta nuestros días y con perspectivas de mantenerse como patógenos de gran importancia mundial por muchos años más.

Entonces, ¿que características tienen las micobacterias que las hacen estar entre los patógenos más efectivos que se conocen?

1. Se encuentran desde hace miles de años afectando a sus especies animales susceptibles.
2. Una vez que infectan a un individuo, permanecen en un estado silente, sin producir la enfermedad pero pudiendo diseminarse a otros susceptibles en determinados momentos de la infección. Por lo tanto, es difícil identificar a la mayoría de los infectados.
3. Solo un pequeño procentaje de los individuos infectados se llegan a enfermar. Por ejemplo en el caso del M. tuberculosis, se ha calculado que solo un 10% de las personas infectadas desarrolla la tuberculosis en algún momento de su vida. Por lo tanto, la bacteria asegura su supervivencia al mantener vivo a la mayoría de sus hospederos.
4. Ya que la micobacteria se puede diseminar por prácticamente cualquier secreción o excreción corporal, cuenta con una amplia gama de alternativas para su diseminación. En la mayoría de los casos la infección se transmite por vía aérea a través de secreciones respiratorias, pero también se disemina por vía oral a través del consumo de alimentos contaminados, como la carne y especialmente la leche.
5. Una vez que infecta el organismo, es capaz de invadir a las células del sistema inmune (macrófagos), sobrevivir al interior de ellas y evadir la propia respuesta inmune. Luego, puede diseminarse a cualquier tejido u órgano del cuerpo.
6. Se requieren muy pocas bacterias para lograr una infección. Por ejemplo, se ha calculado que tan solo una bacteria de M. bovis puede infectar por vía respiratoria al bovino.
7. A pesar del uso de los antibióticos que han permitido el tratamiento de muchos enfermos de tuberculosis, existen cepas bacterianas que han desarrollado resistencia a varios de ellos. Por lo tanto, siempre habrán cepas bacterianas capaces de sobrevivir a los antibióticos actuales y futuros que se utilicen para el combate de la infección.
8. La infección con micobacterias se ve favorecida por la presencia de otros patógenos. Por ejemplo, la infección con HIV es inmunodepresora y predispone a la tuberculosis. Los pacientes inmunodeprimidos actuan como verdaderos multiplicadores de la infección, favoreciendo la diseminación a otros individuos.

Estas son las principales características que sitúan a las micobacterias del complejo tuberculosis, como los patógenos más eficaces que existen.
Si hubiera que elegir a una sola especie bacteriana, podemos decir que Mycobacterium bovis es el agente más importante, ya que posee todas las condiciones mencionadas, pero además tiene un amplio rango de hospederos, pudiendo afectar a practicamente todas las especies mamíferas.